El reciente rescate de dos jóvenes paraguayos, obligados a cometer delitos para una banda narco en Buenos Aires, puso en evidencia un nuevo modus operandi de captación laboral engañosa. La falta de empleos dignos en Paraguay empuja a muchos jóvenes a buscar oportunidades en redes sociales, donde ofertas aparentemente legítimas pueden esconder riesgos graves.
Según informó Infobae, los jóvenes fueron atraídos mediante anuncios de trabajo en construcción, engañados y finalmente forzados a vender drogas. La investigación, iniciada en mayo de este año, permitió identificar al líder de la organización, un hombre paraguayo conocido como “Piky”, y a su sobrino, Sergio René Portillo Martínez, de 24 años, como su mano derecha. Los jóvenes eran mantenidos bajo amenazas y malos tratos físicos en “búnkeres”, sin documentos ni teléfonos, y solo podían salir para cometer actividades delictivas.
Lourdes Barboza, exministra del Ministerio de la Niñez y Adolescencia, advirtió que esta modalidad de captación con fines delictivos está en aumento. “Es una finalidad de la trata de personas que, para nuestra subregión, es relativamente nueva. En México, por ejemplo, grupos como los Zetas la aplican hace años”, explicó.
La abogada destacó que la pandemia del COVID-19 aceleró el uso de medios virtuales para captar víctimas. Plataformas como Facebook, LinkedIn y otras redes son empleadas para enviar mensajes o publicar ofertas laborales atractivas que, en realidad, buscan involucrar a los jóvenes en actividades criminales.
“Las personas son seducidas por la promesa de buen salario y facilidades de traslado. Pero al llegar, se enfrentan a la violencia de un grupo criminal organizado del cual no es fácil escapar”, detalló Barboza.
La especialista resaltó la importancia del ciberpatrullaje para rastrear este tipo de captación virtual. Instituciones como la Policía Nacional y el Ministerio Público, con sus unidades especializadas, deberían enfocar sus investigaciones en la trata de personas y no limitarse a otros fines. También advirtió sobre la existencia de riesgos en la “dark web”, donde podrían operar redes de explotación aún no detectadas.
“Es vital intensificar los rastreos en la web, porque existen miles de espacios, tanto en redes sociales como en la dark web, que podrían estar siendo utilizados para la explotación de personas”, concluyó Barboza.