Tres días después de las elecciones presidenciales, Honduras sigue sin ganador oficial. Salvador Nasralla (Partido Liberal) mantiene una ventaja mínima de menos de 18.000 votos sobre Nasry “Tito” Asfura (Partido Nacional) con el 77,81 % de las actas escrutadas, en medio de fallas técnicas, acusaciones de fraude y una abierta intervención del presidente estadounidense Donald Trump.
El panorama cambió drásticamente el martes cuando, tras varias horas de apagón en el sistema del CNE, Nasralla pasó al frente con 995.149 votos (40,35 %), seguido muy de cerca por Asfura con 977.191 (39,56 %). Rixi Moncada, candidata del oficialista Libre, se quedó en tercer lugar con poco más del 19 % y denunció “manipulación” en los resultados.
La elección ha trascendido lo local por el respaldo explícito de Trump a Asfura, a quien llamó “el verdadero amigo de la libertad” y por quien condicionó la ayuda de Estados Unidos. El magnate incluso amenazó con hacer “pagar el infierno” si se altera el resultado, lo que ha sido interpretado como presión directa sobre el proceso.
En paralelo, el lunes regresó al país el ex presidente Juan Orlando Hernández, indultado sorpresivamente por Trump tras cumplir solo un año de una condena de 45 años por narcotráfico en EE.UU. Su liberación, celebrada por sectores nacionalistas y rechazada por la oposición, aumenta la tensión en un ambiente ya polarizado.
Con las actas restantes provenientes mayoritariamente de zonas favorables a Nasralla, el candidato liberal confía en ser proclamado ganador este mismo miércoles. Honduras contiene la respiración mientras el CNE avanza lentamente hacia el 100 %, bajo la mirada atenta de observadores internacionales y un país que teme repetir las crisis electorales del pasado.