Guido González asumió oficialmente un nuevo periodo al frente de la Municipalidad de Lambaré para el quinquenio 2026-2031. Entre discursos de emoción, renovados compromisos y promesas de progreso, el jefe comunal vuelve al poder con una ciudad que continúa arrastrando serios problemas de infraestructura, calles deterioradas y numerosos reclamos ciudadanos.
El colorado Guido González inició oficialmente este martes 3 de noviembre su nuevo mandato como intendente municipal de Lambaré, luego de conseguir la reelección en los comicios del pasado 4 de octubre.
Lejos de presentar un balance detallado de las necesidades pendientes de su administración anterior, González optó por un mensaje cargado de optimismo y nuevas promesas a través de sus redes sociales.
“Con mucha emoción y un renovado compromiso, hoy asumí un nuevo periodo al frente de la Intendencia Municipal de Lambaré para el periodo 2026-2031”, manifestó.
En su publicación también habló de iniciar una nueva etapa, enfrentar grandes desafíos y trabajar por el futuro de la ciudad.
Sin embargo, la pregunta que surge es inevitable: ¿cómo pueden presentarse como nuevos desafíos los mismos problemas que los lambareños vienen reclamando desde hace años?
CINCO AÑOS DESPUÉS, LAS CALLES SIGUEN ESPERANDO
Uno de los principales cuestionamientos a la administración de González sigue siendo el deterioro de la infraestructura vial.
Calles destruidas, baches, problemas de desagüe y necesidades de mantenimiento continúan formando parte de la realidad cotidiana de numerosos barrios.
El propio González reconoció durante su campaña electoral que había cometido errores en la planificación de las intervenciones viales, al priorizar nuevos asfaltados antes de reparar las calles existentes.
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A esto se suman cuestionamientos sobre el destino de importantes recursos municipales destinados a obras y emergencias viales.
Durante 2026, la administración municipal fue objeto de críticas por la utilización de G. 6.000 millones vinculados a dos declaraciones de emergencia, mientras persistían los reclamos por el estado de las calles.
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El escenario obliga a preguntarse qué resultados concretos dejaron las inversiones realizadas y cuáles serán los mecanismos de transparencia y control durante este nuevo periodo.
LAS PROMESAS SE RENUEVAN, PERO LAS EXPLICACIONES SIGUEN PENDIENTES
En su mensaje de asunción, González expresó:
“¡Que sean cinco años de trabajo, progreso y grandes logros para todos los lambareños!”
Las palabras suenan alentadoras, pero después de una gestión completa al frente de la comuna, la ciudadanía tiene motivos para exigir algo más que declaraciones de buenas intenciones.
El intendente también había defendido su administración asegurando que logró sanear las finanzas municipales y que esa situación permitiría recurrir a nuevos créditos para financiar obras.
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No obstante, el desafío no consiste solamente en anunciar inversiones o conseguir financiamiento, sino en demostrar que los recursos públicos se traducen en mejoras verificables para los contribuyentes.
¿OTROS CINCO AÑOS DE LO MISMO?
Guido González vuelve a ocupar el despacho principal de la Municipalidad con el respaldo obtenido en las urnas, pero también con la responsabilidad de responder por las promesas pendientes de su anterior administración.
Su reelección le otorga legitimidad democrática para gobernar, pero no elimina los cuestionamientos ni sustituye la obligación de rendir cuentas.
Lambaré no necesita otros cinco años de discursos repetidos, declaraciones de emergencia y promesas de progreso. Necesita calles transitables, servicios eficientes, transparencia en el manejo de los recursos y obras que puedan verse y comprobarse.
El nuevo periodo 2026-2031 ya comenzó. González vuelve a tener el mando, el presupuesto y la oportunidad de demostrar resultados.
Porque después de cinco años de administración, hablar de nuevos desafíos ya no alcanza: los lambareños tienen derecho a exigir respuestas por los viejos problemas.