El arquitecto Jorge Rubiani señaló que los graves raudales que afectan a Lambaré no pueden atribuirse únicamente a las intensas lluvias, sino también a la falta de un sistema adecuado de drenaje pluvial y al crecimiento urbano sin suficiente planificación.
Según explicó el profesional, uno de los principales factores que agravan el problema es la creciente impermeabilización del suelo. Calles, estacionamientos y otros espacios son pavimentados, reduciendo la capacidad natural de absorción del terreno y aumentando el volumen de agua que circula violentamente por las calles durante las tormentas.
A este escenario se suma otro reclamo recurrente de los vecinos: la irregularidad en la recolección de residuos. Pobladores de distintos barrios denuncian la acumulación de basura y la aparición de vertederos clandestinos, situación que puede complicar todavía más el escurrimiento del agua y el funcionamiento de los cauces.
Rubiani sostuvo además que Lambaré no puede abordar estos problemas de manera aislada, considerando su estrecha vinculación urbana y vial con Asunción y otras ciudades del área metropolitana. Por ello, planteó que la próxima administración municipal deberá encarar el drenaje, la movilidad, la disposición de residuos y el desarrollo urbano desde una perspectiva integral y metropolitana.
El desafío, señaló, será superar las soluciones improvisadas y avanzar hacia una planificación que contemple el impacto de cada obra sobre el conjunto de la ciudad.
Raudales, basura y crecimiento urbano aparecen así entre los principales desafíos que deberá enfrentar la próxima administración de Lambaré.