El exgobernador de Central, Hugo Javier González Alegre, deberá someterse a una intervención neuroquirúrgica luego de que médicos del Hospital Nacional de Itauguá detectaran un cavernoma cerebral, una malformación vascular ubicada en una zona especialmente sensible del cerebro.
El diagnóstico fue confirmado por el doctor José Espínola, director médico del centro asistencial, quien explicó que la anomalía fue descubierta de manera casual durante una resonancia magnética realizada como parte de los controles posteriores al traumatismo craneoencefálico que sufrió el exgobernador mientras se encontraba recluido.
Según el profesional, se trata de una malformación probablemente congénita, localizada en el tronco encefálico, específicamente a nivel del bulbo raquídeo, una región que interviene en funciones vitales del organismo.
Espínola aclaró que el cavernoma no fue responsable de la caída que provocó la internación de Hugo Javier, pero advirtió que su ubicación y el riesgo de sangrado hacen necesario un seguimiento especializado.
Una cirugía compleja y una recuperación prolongada
El director médico señaló que la lesión deberá ser abordada quirúrgicamente, aunque no precisó una fecha para la intervención. La delicada ubicación del cavernoma representa un desafío para los especialistas en neurocirugía.
En cuanto a su evolución, Hugo Javier se encuentra lúcido, orientado y puede caminar por sus propios medios. Sin embargo, todavía presenta dificultades de equilibrio, episodios de vértigo y algunas alteraciones que requieren atención médica.
Los especialistas estiman que su recuperación integral podría demandar entre tres y seis meses, con controles neurológicos, tratamiento y rehabilitación.
Prisión domiciliaria por 90 días
El nuevo diagnóstico se conoce luego de que la Justicia concediera al exgobernador 90 días de prisión domiciliaria con utilización de tobillera electrónica, atendiendo a su estado de salud.
Hugo Javier permaneció más de un mes internado en el Hospital Nacional de Itauguá, tras sufrir graves lesiones en la cabeza cuando se encontraba en la penitenciaría industrial La Esperanza.
El exgobernador cumple una condena de diez años de prisión por lesión de confianza, vinculada al desvío de más de G. 5.105 millones de fondos públicos de la Gobernación de Central.
Su situación médica ahora incorpora un nuevo desafío: el tratamiento de una malformación cerebral que, según los especialistas, requerirá una intervención quirúrgica de especial complejidad.