La Fuerza Aérea de Israel lanzó un ataque masivo contra Teherán en la madrugada del viernes, desplegando 60 aviones de combate para destruir instalaciones militares iraníes. La operación, que utilizó 120 municiones, apuntó a plantas de producción de misiles y la sede de investigación de armamento avanzado. Israel justificó el bombardeo como una medida para neutralizar la amenaza militar y nuclear de Irán, en un contexto de crecientes tensiones regionales.
El ataque, que dejó al menos diez muertos, según medios iraníes, golpeó el corazón industrial de la defensa iraní, incluyendo la Organización de Innovación e Investigación Defensiva (SPND), vinculada por Occidente a posibles actividades nucleares. También se reportaron bombardeos en Rasht, con advertencias previas de evacuación que no llegaron a todos debido a cortes de internet. En Israel, misiles iraníes dañaron zonas residenciales, intensificando el conflicto bilateral.
El general Effie Defrin, portavoz militar israelí, afirmó que la operación continuará, con más objetivos en Irán. La escalada ha generado temores de una guerra regional, complicando las negociaciones nucleares con Teherán.
Este enfrentamiento directo eleva la incertidumbre en Oriente Medio, con posibles implicaciones globales. La comunidad internacional observa de cerca, mientras Irán promete retaliaciones.